viernes, 18 de julio de 2014

Juan José de Vértiz y Salcedo el novohispano que cambió Buenos Aires.


 Un  dato  poco  recordado en México es  que el   segundo virrey  que   asumió  el  cargo en  el virreinato del Rio de la  Plata, Juan  José de Vértiz  y  Salcedo  nació en la  ciudad de  Mérida  Yucatán en  1718.  Su  padre  fue Juan  José Vértiz  Hontañón , Gobernador de  Yucatán y  su  madre María Violante  de  Salcedo Enríquez de  Navarra.

El  virrey  es  recordado como uno de los  mejores  gobernantes del  sur  del continente.   Fue llamado el  virrey  “de las luminarias” por instalar el   alumbrado público  en Buenos  Aires.Entre  otras  cosas, fundó la   casa de los  niños expósitos destinada  al cuidado de los  menores huérfanos.  La institución se financiaba con los ingresos que le daba la imprenta que Vértiz hizo traer del  Colegio  Cordobés de  Monserrate en 1780. La cual había sido instalada por los jesuitas y abandonada por los franciscanos que se hicieron cargo del establecimiento educativo tras la expulsión del Río de la Plata de la "Compañía". Por  ese sólo hecho  el  virrey  ya  tendría   asegurado  un  lugar en la memoria al  ser considerado el  introductor de la    imprenta  en  Buenos Aires. Además creó la Correccional de Mujeres, el Real Colegio de San Carlos, la Casa de Comedias, conocida como  "La Ranchería", que  era una construcción de madera, espaciosa, con techo de paja e iluminación con velas de cebo. Uno de los objetivos  de la creación del  teatro era  el deseo de inculcar a la juventud el gusto literario y la afición a los espectáculos donde, según el propio Virrey,  los más jóvenes debían tomar conocimiento de los grandes hechos de la historia antigua. "El teatro es la mejor escuela para las costumbres, para el idioma y para la urbanidad general" Sobre el palco escénico, Vértiz había mandado colocar el lema "Ridendo corrigo mores", que significa: "Con la risa corrijo las costumbres". Para completar su obra, Vértiz se las ingenió para constituir compañías de actores con buenos sueldos y privilegios personales.

 También  a él se  debe  el Paseo de la Alameda; se dedicó a reprimir el delito, sanear la ciudad, fomentar la agricultura y la industria; fortificó las fronteras, uniformó y  organizó de  manera   profesional las tropas, creó poblaciones en la Patagonia. Fundó  el  Protomedicado.  Durante    su  gobierno   realizó el primer censo de la  ciudad  contabilizando   37,000  habitantes.

Como   un   hecho verdaderamente  excepcional al concluir su mandato en  1784, el Rey lo eximió del "juicio de residencia" que establecía la ley, dado que su integridad y honestidad eran notorias.

Es   muy  difícil, en la   actualidad   dejar de pensar cuánta    falta nos  hacen    gobernantes   como Juan  Jóse  de Vértiz  en  toda  nuestra  Hispanoamérica.


Marco Fabrizio  Ramírez Padilla